![]() | ![]() Marte es el cuarto planeta más cercano al Sol (lo orbita a una distancia de 227.940.000 kilómetros) y el séptimo en tamaño (posee un diámetro de 6.794 kilómetros). Es conocido por los seres humanos desde tiempos prehistóricos; Marte (o Ares para los griegos) era el dios romano de la guerra. El planeta probablemente recibió ese nombre debido a su notable color; a veces se lo llama "el planeta rojo". La primera sonda espacial en visitar Marte fue la Mariner 4 en 1965. Muchas otras la siguieron, incluyendo las Viking 1 y 2, que aterrizaron en su superficie en 1976. Dando fin a un período de más de veinte años sin ninguna misión dirigida al planeta rojo, la Mars Pathfinder aterrizó exitosamente en su superficie en julio de 1997. La órbita de Marte es altamente elíptica. Esto provoca una variación de temperatura de alrededor de 30°C entre el afelio y el perihelio, lo cual influye significativamente en el clima del planeta. Si bien la temperatura promedio en Marte es de alrededor de -55°C, los orbitadores Viking descubrieron que las temperaturas de superficie varían de -143°C en invierno en los polos a 54°C en verano en el ecuador. A pesar de que Marte es mucho menor que la Tierra, al no poseer agua en estado líquido, su superficie total es casi la misma que la ocupada por los continentes terrestres. Exceptuando a nuestro planeta, Marte exhibe en su superficie las características más variadas e interesantes de todos de los planetas de tipo terrestre; algunas son realmente espectaculares. Olympus Mons, por ejemplo, es la montaña más alta del sistema solar, con una altura de 24 kilómetros; su base tiene un diámetro de más de 500 kilómetros y está rodeada por un acantilado de 6 kilómetros de alto. Tharsis es una inmensa elevación sobre la superficie marciana, de alrededor de 4000 kilómetros de largo y 10 kilómetros de alto. Valles Marineris es un sistema of cañones de 4000 kilómetros de extensión y de 2 a 7 kilómetros de profundidad. Hellas Planitia es un cráter de impacto en el hemisferio sur, de más de 6 kilómetros de profundidad y 2000 kilómetros de diámetro. Gran parte de la superficie de Marte es muy antigua y aún muestra numerosos impactos de cráteres, aunque también existen valles, sierras, colinas y planicies mucho más jóvenes. En el hemisferio sur del planeta predominan antiguas formaciones de tierras altas con gran cantidad de cráteres, similares a las existentes en la Luna. En contraste, la mayor parte del hemisferio norte consiste en planicies mucho más jóvenes, más bajas, y con un proceso de formación mucho más complejo. Un abrupto cambio de varios kilómetros de elevación se da a lo largo del límite entre ambos hemisferios; algunos especulan que se debe a un gran impacto ocurrido poco después de la formación del planeta. Recientemente, sin embargo, algunos científicos han cuestionado la existencia real de semejante cambio de elevación. La sonda Mars Global Surveyor, ahora en órbita alrededor de Marte, debería resolver la incógnita. El interior de Marte es conocido sólo por inferencias a partir de datos obtenidos en la superficie. Se supone que posee un núcleo de alrededor de 1700 km de radio, un manto algo más denso que el de nuestro planeta y una delgada corteza. La densidad relativamente baja de Marte cuando se la compara con la de otros planetas de tipo terrestre indica que su núcleo probablemente contiene un porcentaje relativamente alto de sulfuro además de hierro (hierro y sulfuro de hierro). Al igual que Mercurio y la Luna, Marte carece de una tectónica de placas activa; no hay evidencias de movimientos horizontales de la superficie, causantes de los pliegues montañosos tan comunes en la Tierra. Sin movimientos laterales de las placas, los puntos de tensión bajo la corteza permanecen en una posición fija con relación a la superficie; esto, junto con la menor fuerza de gravedad reinante en la superficie marciana, pudo ser la causa de la formación de Tharsis y sus enormes volcanes. Sin embargo, no hay evidencias de actividad volcánica actual, y si bien Marte pudo haber sido volcánicamente más activo en el pasado, aparentemente nunca tuvo tectónica de placas. Hay claras evidencias de erosión en muchos lugares de Marte, incluyendo grandes inundaciones y pequeños sistemas de ríos. Sin lugar a dudas, en algún momento del pasado hubo agua en la superficie; se cree que pudieron haberse formado grandes lagos o incluso océanos. Sin embargo, esto ocurrió durante un breve período y hace mucho tiempo; la edad de los canales de erosión está estimada en alrededor de cuatro mil millones de años (Valles Marineris no fue creado por la erosión del agua, sino que se formó por la dilatación y la ruptura de la corteza asociadas con la creación de Tharsis). En un principio, Marte era muy parecido a la Tierra. Al igual que en nuestro planeta, casi todo el dióxido de carbono terminó formando parte de rocas con alto contenido de carbono. Pero al carecer de una tectónica de placas como la existente en la Tierra, Marte fue incapaz de reciclar todo ese dióxido de carbono de vuelta a su atmósfera, por lo que no pudo sostener un efecto invernadero significativo. La superficie de Marte es comparativamente más fría que la de nuestro planeta, si éste se encontrara a esa misma distancia del Sol, debido a este motivo. Marte está envuelto por una atmósfera muy delgada, compuesta por dióxido de carbono (95.3%), nitrógeno (2.7%), argón (1.6%) y trazas de oxígeno (0.15%) y agua (0.03%). El promedio de la presión atmosférica en la superficie de Marte es de sólo 7 milibares (menos del 1% de la presión existente en la superficie terrestre), pero varía notablemente con la altura: de alrededor de 9 milibares en los barrancos más profundos a cerca de 1 milibar en la cima de Olympus Mons. Sin embargo, la atmósfera es lo suficientemente gruesa para soportar vientos muy fuertes y vastas tormentas de arena, que en ocasiones envuelven al planeta entero durante meses. Si bien su atmósfera está compuesta en su mayor parte por dióxido de carbono (al igual que la de Venus), el efecto invernadero en Marte es lo suficientemente fuerte como para elevar la temperatura de la superficie en sólo unos 5°C. Marte posee capas de hielo permanente en ambos polos, compuestas mayoritariamente por dióxido de carbono sólido ("hielo seco") mezclado con polvo oscuro. En el verano del hemisferio norte, el dióxido de carbono se sublima completamente, dejando una capa residual de hielo de agua. No se sabe si una capa similar de hielo de agua existe bajo el polo sur, ya que su capa de dióxido de carbono nunca desaparece completamente. El mecanismo responsable de la generación de las distintas capas es desconocido, pero se supone que se trató de cambios climáticos relacionados con cambios a largo plazo en la inclinación del ecuador de Marte con respecto al plano de su órbita. También es posible que exista hielo de agua oculto bajo la superficie en latitudes más bajas. Los cambios estacionales en la extensión de las capas polares generan cambios de alrededor del 25% en la presión atmosférica global (según mediciones realizadas en los sitios de aterrizaje de las Viking). Recientes observaciones con el telescopio espacial Hubble han revelado que las condiciones climáticas reinantes durante las misiones Viking pueden no haber sido las típicas. Actualmente la atmósfera de Marte parece ser más fría y seca que durante las mediciones realizadas por ambas sondas de descenso. Las sondas Viking realizaron, además, experimentos para determinar la existencia de vida en Marte. Los resultados fueron negativos; sin embargo, sólo dos pequeñas muestras de suelo fueron analizadas, y se obtuvieron en regiones del planeta que no son consideradas las más favorables para el desarrollo de la vida. Más experimentos serán llevados a cabo por futuras misiones no tripuladas al planeta rojo. Débiles campos magnéticos, amplios aunque no globales, existen en varias regiones de Marte. Este descubrimiento inesperado fue realizado por la Mars Global Surveyor, pocos días después de haber entrado en órbita alrededor del planeta rojo. Probablemente se trata de remanentes de un campo magnético global que ha desaparecido; este hallazgo podría tener importantes implicaciones en la formación de la estructura interior y de la atmósfera de Marte. ![]() Marte posee dos satélites. Deimos es el menor y más lejano de los dos; en realidad es el satélite más pequeño que se conoce en el sistema solar, y tiene un diámetro de apenas 12,6 kilómetros. Orbita a 23.459 kilómetros del planeta rojo. Phobos es el mayor; orbita al planeta rojo a 6000 kilómetros de distancia de su superficie y tiene un diámetro de 22,2 kilómetros. En la mitología griega, Phobos y Deimos son los hijos de Ares (Marte) y Afrodita (Venus). "Phobos" es el equivalente griego de la palabra "miedo" (de allí viene "fobia"). "Deimos" es el equivalente griego de la palabra "pánico". Phobos fue descubierto el 12 de agosto de 1877 por Asaph Hall, y fotografiado a corta distancia por las sondas Mariner 9 en 1971, Viking 1 en 1977, y Phobos 2 en 1988. Deimos fue descubierto el 10 de agosto del mismo año por Hall, y fotografiado a corta distancia por la sonda Viking 1 en 1977. Phobos orbita alrededor de Marte por debajo del radio de órbita sincrónica; debido a esto, visto desde el planeta rojo, sale por el oeste, se mueve muy rápidamente a través del cielo y se pone en el este, dos veces por día. Su órbita es tan cercana a Marte, que en muchos lugares de la superficie marciana Phobos nunca aparece por encima del horizonte. Además, al moverse por debajo del radio de órbita sincrónica, la acción de la gravedad marciana está disminuyendo la altura de la órbita de Phobos a un ritmo de casi 1,8 metros por siglo. Esto implica que en aproximadamente 50 millones de años, la luna impactará en la superficie de Marte o (más probablemente) se fragmentará formando un anillo alrededor del planeta. Se trata del efecto opuesto al que está elevando la órbita de la Luna). Deimos y Phobos están compuestos de rocas ricas en carbono (al igual que cierto tipo de asteroides) e hielo. Ambos exhiben gran cantidad de cráteres y probablemente se trata de asteroides perturbados por la gravedad de Júpiter que fueron "capturados" por Marte. Se especula que su origen fue el sistema solar exterior, y no el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. La sonda soviética Phobos 2 detectó un flujo gaseoso débil pero continuo emanando desde Phobos. Desafortunadamente, Phobos 2 dejó de funcionar antes de poder determinar la naturaleza de dicho material; se cree que se trataba de vapor de agua. La característica más prominente en Phobos es el gran cráter llamado Stickney (apellido de soltera de la esposa de Hall). Al igual que en el caso del Herschel (un gran cráter en Mimas, uno de los satélites de Saturno), aunque en menor escala, el impacto que creó al Stickney estuvo casi a punto de destruir a Phobos. Las marcas y estrías en su superficie también fueron probablemente causadas por el impacto del Stickney. El futuro de la exploración humana de Marte parece ser más auspicioso que el reservado a los demás planetas. La sonda Mars Pathfinder, que incluía una sonda de aterrizaje y un robot explorador, aterrizó con éxito en Marte recientemente, y la Mars Global Surveyor, que incluye la mayoría de los instrumentos científicos de la fallida misión Mars Observer, está realizando actualmente maniobras de aerofrenado en órbita alrededor de Marte. Japón está preparando ahora su primera misión a Marte, llamada Planet B, y Europa está haciendo lo propio junto a Rusia con su proyecto Mars Express, que incluye casi todos los instrumentos de la fallida misión rusa Mars 96. Si desea conocer más acerca de nuestro sistema solar, visite nuestras páginas dedicadas al Sol, Mercurio, Venus, la Tierra y la Luna, los asteroides, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón y los cometas. Algunas de ellas aún se encuentran en construcción, pero en todas podrá ver al menos una fotografía. |